Descubriendo el patrimonio europeo en las residencias reales

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El impacto del Palacio en el pueblo de Mafra

Mafra fue conquistado y arrebatado a los Moros por el primer rey de Portugal en 1174.

El 17 de noviembre de 1717, cuando se colocaron las primeras piedras del palacio, Mafra sólo era una pequeña aglomeración de casas situada a un kilómetro del emplazamiento del palacio. Construido por orden del Rey Juan V para cumplir una promesa acerca de su sucesión, los planos del convento, en un principio destinado a trece monjes, fueron ampliados para albergar a cuarenta, y más adelante a ochenta, y por último a trescientos monjes. El rey añadió asimismo un palacio y una basílica.

La magnitud de una construcción de estas características tuvo muchas repercusiones, no sólo en el pueblo, sino en todo el país.

Durante los más de trece años que culminaron en la inauguración de la Basílica en 1730, más de cincuenta mil trabajadores intervinieron en la construcción del palacio, en una época en la que la población total de Portugal era aproximadamente de dos millones de habitantes.

Los trabajadores eran reclutados por todo el país y muchos de ellos se establecieron en Mafra, incluso después de la terminación oficial del edificio en 1735. Algunas obras continuaron hasta la muerte del Rey. Los alojamientos provisionales de los trabajadores se convirtieron en permanentes y nació un nuevo centro urbano.

Todavía bajo el reinado del Rey, en 1747, se creó un parque para reserva de caza y para abastecer el palacio en madera y leña.

Mafra nunca fue residencia oficial de la Corte, pero la caza atraía a la Familia Real al palacio. Tras desaparecer las órdenes religiosas en Portugal en 1834, el convento fue asignado al ejército y el párroco de Mafra abandonó la iglesia de San Andrés en el viejo pueblo y se marchó a la Basílica.

Debido a su colosal tamaño, y mientras seguía vigente la monarquía, el palacio fue utilizado para albergar servicios públicos como el de correos y telégrafos.

Tras la proclamación de la República en 1910, parte del palacio abrió como museo y se asignaron muchas zonas a otros servicios públicos como la Policía, el Ayuntamiento y el Departamento de Bomberos, lo cual fomentó unas relaciones estrechas entre la población de Mafra y su monumento histórico.

Hoy en día, el creciente número de visitantes ha impulsado el comercio local, especialmente los restaurantes. En varios sectores empresariales e industriales de Mafra se encuentran imágenes del monumento y nombres relacionados con el mismo, como Pequeño monje, Carillón o Convento.

Logo Palacio Nacional de Mafra

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