Descubriendo el patrimonio europeo en las residencias reales

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El Dominio Nacional de Chambord es la única finca real que ha mantenido sus fronteras de origen, lo cual le convierte en el mayor parque cerrado de Europa, con una superficie de cinco mil cuatrocientas cuarenta hectáreas.

En 1519, a sus veinticuatro años, el Rey Francisco I mandó edificar un suntuoso palacio en el corazón de un bosque de caza. En un intento de abrumar a sus contemporáneos, Francisco I extendió la finca a las tierras, páramos y bosques circundantes hasta obtener una gran finca con un edificio central tan imponente por su tamaño como por su esplendor. La escalera de doble hélice es sin duda el rasgo más destacado del castillo. Allí, en Chambord, Francisco I recibió a Carlos V en una reunión real, con un despliegue de pompa y ceremonia destinada a honrar e impresionar a su rival imperial. Los residentes subsiguientes, incluido el Rey Luis XIV, embellecieron y restauraron la construcción originaria, pero nunca borraron la huella de su fundador. Incluso ahora, sigue siendo un símbolo glorioso del reinado de Francisco I.

Hoy en día, la finca figura en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO y recibe a 1,8 millones de visitantes al año.

Los visitantes pueden admirar una obra maestra de la arquitectura renacentista y del patrimonio cultural francés, a la vez que descubren el entorno natural que ha sido preservado y que sirve de santuario para la flora y la fauna silvestres. Durante todo el año, las actividades culturales dan vida a la finca con un completo programa de manifestaciones, exposiciones temporales y espectáculos nocturnos.

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